En agosto de 2015, una investigación del New York Times expuso los vínculos entre Coca-Cola y la Global Energy Balance Network, una organización que reunía a investigadores universitarios para abordar la obesidad.

La empresa había aportado 1,5 millones de dólares para ponerla en marcha. Además, desde 2008 había destinado cerca de cuatro millones a distintos proyectos de dos de sus fundadores.

La red promovía una interpretación conveniente para su patrocinador: la discusión estaba demasiado concentrada en lo que la gente comía y bebía, y demasiado poco en cuánto se movía. Ese mensaje circulaba con el respaldo de científicos reconocidos, en congresos, publicaciones y redes sociales.

El mecanismo

El ejercicio beneficia la salud. Pero ese hecho no demuestra que las bebidas azucaradas sean irrelevantes para el aumento de peso. Pasar de una afirmación a la otra requiere evidencia; repetir la primera no alcanza.

Ahí estaba la utilidad comercial del encuadre: cuanto más se concentraba la explicación en la falta de movimiento, menos atención recibían los productos que vendía el patrocinador.

Los documentos permiten ir más allá de esa interpretación.

Un análisis publicado en 2020 examinó más de 18.000 páginas de correspondencia obtenidas mediante solicitudes de acceso a la información. Encontró esfuerzos por minimizar la visibilidad de Coca-Cola y promover mensajes favorables a sus intereses.

La apariencia de independencia formaba parte de lo que se estaba gestionando.

Por eso, describir este caso como científicos investigando preguntas legítimas con dinero privado resulta insuficiente. Había decisiones sobre qué destacar, cómo presentarlo y cuánto debía saber el público sobre quien pagaba.

Para profundizar

Décadas antes, las tabacaleras habían financiado científicos y creado una organización de investigación para sembrar dudas sobre los daños de fumar. El caso de Coca-Cola muestra otra forma de intervenir en la discusión: dar más protagonismo a una explicación que deja al producto en segundo plano.

Cierre de volumen

Con este episodio termina la primera etapa de Margen de Error.

Tres volúmenes, veinticuatro entregas y un trabajo al que quisimos darle el tiempo y el cuidado que estas preguntas merecen.

Gracias por leer, escuchar, compartir y discutir.

Hasta el próximo episodio.